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23 de enero de 2019

"Queremos que nos empiecen a dar los mismos derechos que a los hombres"

Por Verónica Gómez

El 5 de enero de este año, a mitad de temporada de la primera división de fútbol femenino de AFA, Macarena Sánchez Jeanney delantera de UAI Urquiza, fue interceptada al llegar al club para reunirse con el resto del plantel e iniciar los trabajos de pretemporada de cara a la reanudación del torneo que existe y se juega desde 1991. 

La santafesina de 27 años es una de las mejores jugadoras en el club de Villa Lynch desde su incorporación en 2012 y ganó cuatro títulos locales.

Sánchez Jeanney, activa militante de los derechos femeninos y las trabajadoras del fútbol, estudiante de Trabajo Social en la UBA, reaccionó ante esta medida y, asesorada por un estudio jurídico con perspectiva de género, realizó en las últimas horas, una intimación a UAI Urquiza pidiendo "la regularización de la relación laboral como futbolista profesional" y a AFA exigiéndole "el cese de su inacción y la consecuente intimación a la entidad deportiva a los fines de regularizar la situación laboral de la jugadora", según la presentación efectuada y difundida en un extenso comunicado en las redes sociales.

"Este es un reclamo que realizo yo legalmente pero es una problemática que nos atraviesa a todas las jugadoras de fútbol de Argentina, que queremos que de una vez se nos reconozca como trabajadoras del deporte", resaltó Macarena que inició su actividad en Universidad Nacional del Litoral, Colón y Logia Fútbol Club en los campeonatos oficiales de de la liga provincial de Santa Fe.

Las metodologías utilizadas para no profesionalizar el fútbol femenino son idénticas a las remitidas a principios de siglo XX en el fútbol masculino cuando éste todavía era amateur. Pagar viáticos o derivar porcentaje de sponsors a las jugadoras más destacadas de una institución, tal fue el caso de Macarena. 

Las luchas posteriores de los trabajadores futbolistas masculinos derivó en su profesionalización a partir de 1931 con Juan Pignier a la cabeza como presidente, luego de una extensa huelga por parte de 18 equipos fusionando la Asociación Argentina Amateur de Football con la Liga Argentina y escindiéndose de las regionalizaciones para luego dar paso en 1935 a la ya conocida AFA. 

Los directivos de UAI Urquiza o los de AFA no dieron explicaciones o respuestas oficiales hasta el momento. Aunque desde el club aseguran que su exclusión "fue una decisión puramente futbolística" y "el cuerpo técnico no la tenía en cuenta por una cuestión deportiva".

La Comisión de Fútbol Femenino de AFA, llamativamente estaba siendo presidida por un hombre, Ricardo Pinela, quien presentó su renuncia en las últimas horas.

El mes de enero es el momento en que promedia el desarrollo del torneo de Primera A, donde la jugadora se desempeña. Por ello, no podría siquiera intentar sumarse a otro club por lo menos por seis meses, en los que estará sin trabajo hasta que se reabra el libro de pases, en junio.

El amateurismo permite que no haya ningún tipo de contrato laboral entre las partes y que no estén reguladas las condiciones laborales, éste es el principal apuntado en las intimaciones y una respuesta positiva al reclamo de la jugadora abrirá las puertas al resto de las trabajadoras y a la institucionalización del fútbol femenino como deporte profesional.

En 2017, las integrantes del seleccionado femenino de fútbol debieron ir a la huelga porque la AFA no les pagaba ni siquiera el miserable viático (en ese entonces de $150) por día de entrenamiento. El reclamo de Macarena para que las jugadoras argentinas sean reconocidas como trabajadoras se inscribe en esta línea de lucha.

“El 5 de enero me llamó el técnico y me informó que no me iban a tener en cuenta. Fue una decisión que me tomó de sorpresa y no me la imaginaba. Antes de irme de vacaciones la relación estaba normal y no había pasado nada”, contó Macarena y agregó que sus compañeras también están sorprendidas porque “no es habitual que a mitad de torneo dejen a una jugadora sin jugar”.

“No tenemos un acuerdo escrito. Cuando inicia el torneo todas firmamos la ficha de inscripción por un año, pero eso no es un contrato. Y por eso no puedo fichar en otro club hasta que finalice la competencia”.
“El fútbol femenino crece porque somos mujeres que empujamos, hay muchos hombres que no quieren que crezca o se nivele con ellos. La sociedad no lo quiere ver, dicen que es aburrido, que no sabemos jugar. Bueno, todo eso es machismo”

 

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