ESTADIO97UNO
24 de junio de 2019
Ladrones
Robados, así se siente todo San Jorge hoy. Les robaron la ilusión, les sacaron de la cancha los sueños que los llevaron a la final. Los humillaron alterando el partido, los obligaron a rendirse, no los dejaron ser
El ascenso es un escándalo desde hace años pero esta temporada en particular es impresentable. Del minuto uno en que fuera elegido Adrián Franklin para dirigir la final de vuelta en Mar del Plata por el segundo ascenso, todos supimos que el resultado iba a estar más explicado por su actuación que por lo que ocurriera en la cancha. Y así fue. Ya le había tocado influir negativamente sobre Deportivo Roca con Deportivo Madryn el año pasado, o sobre Sarmiento de Chaco, o inclusive sobre Instituto vs Atlético Rafaela.
Fue noticia cuando el presidente de Sarmiento de Chaco pidió que lo sacaran de la definición del primer ascenso en este mismo torneo, igual los robó Hernán Mastrángelo. Porque el ascenso es así, no tiene mil ojos o controles o el VAR para revisar jugadas.
Tiene intereses muy marcados en sus directivos/empresarios/políticos y hoy le tocó al Expreso sentirse y saberse robado. Destruyeron una campaña histórica que hubiera tenido esta noche el corolario de tanto esfuerzo y dedicación. Las amarillas que no eran tales, el gol en offside, la roja inmerecida hicieron que los dueños del juego limpio propuesto hasta hoy se tuvieran que sentar en su propio campo para decir basta, para que viera todo el país lo que estaban haciendo con sus derechos.
Probablemente le terminen dando el ascenso en el Tribunal de disciplina, no sería ilógica una decisión tal siendo Facundo Moyano, el hijo del suegro de Chiqui Tapia y diputado nacional el presidente de Alvarado de Mar del Plata. Y mayor lógica guardaría cuando hemos visto a Barracas Central llegar también a la segunda división con las mismas armas que se escribieron en el José María Minella, robando. Mis felicitaciones al tucumano que dio todo por ascender y el repudio eterno a los que levantan banderas de honestidad con las manos embarradas de sus propias corrupciones.
Veronica Gómez
