ESTADIO97UNO
1 de diciembre de 2018
Choque de realidades
Por Verónica Gómez
Después de dos años en las primeras planas, recorriendo el continente e instalando su estirpe y nombre, Atlético Tucumán se encuentra a la vera de otra proeza, otro hecho inédito en nuestro fútbol, ser puntero al menos por un ratito. Con Boca y River en otra discusión y con otras prioridades, de pronto se emparejó la lucha por la Superliga.
Un torneo marcado por las desprolijidades y el secundarismo al que siempre estuvo supeditado el fútbol argentino cuando sus dirigentes creyeron que las prioridades debían ser otras. En todo este contexto, Racing, el Deca y Defensa y Justicia, agazapados en la oscuridad parecen haber notado la posibilidad de tomar el trofeo en silencio y salir corriendo mientras otros se matan por migajas en y de otras latitudes. Un Racing de buen fútbol y grandes aspiraciones pero con una marcada irregularidad que no lo deja hacer pie y estirar la diferencia en puntos con sus perseguidores. Una Defensa y Justicia que a través de sus titiriteros se va a convertir en la punta de lanza de las SAD para meterse definitivamente en nuestro fútbol. Y ahí se metió Atlético, con la humildad de un trabajo que lleva por lo menos 4 años, a tratar de seguir escribiendo el libro dorado de proezas imposibles. Casi sobre el timbre de inicio del partido, Zielinski sabe que en su último partido oficial de 2018, puede irse en la cima del campeonato. Sus jugadores también lo saben. Los dirigentes también. Y el hincha lo tiene bien claro, si hoy le ganan al eterno rival, Atlético se va a quedar con algo más que 3 puntos.
El clásico de hoy vale una punta, 3 puntos, la casi condena del Santo a la segunda categoría y por último y no menor, quedar prácticamente fuera de la discusión por la permanencia.
Del otro lado las caras son distintas y las urgencias más todavía. San Martín necesita ganar este partido, prácticamente quedó sin margen para la especulación. Una derrota lo dejaría con la obligación de sacar el 60% de los puntos restantes en juego, una locura, más teniendo en cuenta que esa suma se desprende de obtener 7 triunfos en 11 encuentros, cuando hasta el momento sólo lleva 2 en 13. Pero el Santo también sabe que este es el golpe anímico ideal, que no es lo mismo cortar una racha contra Racing u otro equipo, que amargarle la noche a los que prepararon la fiesta del líder. Llegan con hambre, bronca y ganas de dejarle atravesado al virtual puntero los sanguchitos del cátering.
Puede ser la noche de cualquiera de los dos, ambos necesitan ganar para que sus fantasías toquen el cielo cuando den las 21 horas. Ambos se podrán atribuir el domingo la realidad del otro, el folklore va a volver a las calles en forma de vos estás ahí por mí o vos no llegaste ahí por mi culpa, y van a tener razón. El primer clásico en primera va a dejar secuelas que ojalá sean sólo futbolísticas para así también mostrarle al país que a lo que es nuestro lo debemos disfrutar primero nosotros, por más plata que tengan o pongan millonarios curiosos de almas vacías.
Van por los porotos, por mucha gloria y por arruinarle el asado del domingo al que tienen a la par, sí, vos estás esperando el resultado de hoy para saber si invitás a ese amigo mañana a tu casa o si lo vas a tener que evitar toda la semana.
