13 de febrero de 2019
¡La ilusión sigue intacta!
La empresa es difícil, pero en Ciudadela sueñan con la permanencia en Primera. Por Oscar Avellaneda
Hasta que no haya golpe de knock out la pelea no se acaba. Ese viejo refrán del boxeo bien puede aplicarse a la situación que está atravesando San Martín en la Superliga Argentina: último en los promedios, pero con esperanza de poder salvarse.
Es que nadie quiere ni pensar en un nuevo descenso -sería el séptimo para la institución (1989, 1993, 2001, 2002, 2009 y 2011). A pesar de ser un palabra que siempre merodeó el barrio de Ciudadela, por estas horas muchos quisieran eliminarla de sus vidas.
Pero, ¿cómo dejar de pensar en la pérdida de la categoría si no se ganó un partido en lo que va del año? La pasión es ciega, pero las números son fríos y muestran que a esta altura San Martín está en el lugar que merece por rendimiento. ¿O acaso un equipo que ganó tres partidos en dieciocho fechas puede aspirar a más?
Lamentablemente la camiseta, el estadio y la hinchada no pesan, sino el "ciruja" tendría el boleto asegurado de por vida para jugar en la máxima categoría. Cuantas veces escuchamos decir que la hinchada es única, que San Martín es enorme, que La Ciudadela es el estadio más caliente del país. Seguro muchas. Sin embargo, no alcanza. Y duele que no alcance, duele porque el club merece un lugar de privilegio en el fútbol argentino.
El torneo entró en la recta final, quedan tan sólo siete fechas para la definición y en algunos rincones dicen "disfrutemos los partidos porque no sabemos cuando volveremos a jugar en Primera". Lo que es común en todos es que aún sueñan con la permanencia, a pesar del promedio actual y de saber que el equipo nunca ganó dos partidos seguidos en el actual certamen.
Y está bien que no se pierda la esperanza. Estos son esos momentos en los que, retomando el boxeo, recordamos alguna película de Rocky y decimos "todavía se puede, no todo está perdido". Creer, siempre creer y nunca desistir, por más difícil que sea la contienda.
No es momento de hacer análisis profundos. A esta altura no se puede pensar en el "tiki tiki"; por el contrario hay que ganar como sea: el famoso a cara de perro de los picados en el potrero. No alcanza con decir que se puede, hay que creer que se puede y en ese punto es mucho más importante la actitud que la aptitud.
Pensar que algo que costó tanto puede perderse en un abrir y cerrar de ojos es difícil. ¿Cómo olvidar el gol de Agudiak a Guaraní? ¿Cómo no emocionarse al escuchar el relato del gol de Galeano a Dálmine sobre la hora? Eso es San Martín. Es sufrir, pero levantarse. Es tener momentos de tristeza, pero reponerse con las noches épicas. Es pasión inexplicable.
Quedan siete fechas y la empresa es difícil. El tiempo dirá para que estuvo San Martín y cuáles fueron los errores y aciertos que hubo en la temporada. Lo único seguro es que la esperanza sigue intacta y mientras sea así ilusionarse con la permanencia es válido.
Oscar Avellaneda
