DEPORTES
17 de julio de 2026
La final Argentina-España amenazada por el humo de los incendios de Canadá que llegó a Nueva York
El humo de los incendios forestales de Canadá ha llegado a Nueva York, deteriorando la calidad del aire justo antes de la final del Mundial entre España y Argentina.
Nueva York y Nueva Jersey llegan a la final del Mundial entre Argentina y España con un protagonista inesperado: el humo de los incendios forestales de Canadá. Durante los últimos días, una nube de partículas procedente de los fuegos canadienses ha avanzado hacia el noreste de Estados Unidos, deteriorando la calidad del aire en grandes ciudades como Nueva York, Chicago, Detroit o Toronto.
En algunos momentos, las autoridades han situado la calidad del aire en niveles poco saludables, especialmente para personas sensibles.
La final se jugará el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium, en el área de Nueva York-Nueva Jersey, a las 15:00 hora local. La previsión apunta a una jornada soleada durante el domingo. No obstante este sábado lloverá en forma de chubascos que podrían ayudar a limpiar el humo.
Las lluvias persistirán hasta la madrugada del domingo. Por la tarde, la lluvia irá disminuyendo y el cielo se despejará. Para el inicio del partido a las 3 p. m. (hora del este), la temperatura rondará los 29 °C.
La lluvia podría ayudar a limpiar el humo
La buena noticia es que la lluvia prevista el sábado podría ayudar a mejorar la situación.
Aun así, el episodio es importante porque el humo de los incendios no es solo una cuestión visual. Las partículas finas, especialmente las PM2.5, pueden penetrar profundamente en los pulmones y causar irritación, tos, dificultad para respirar, fatiga o agravar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
¿Cómo puede afectar a los jugadores?
Si la calidad del aire sigue deteriorada, el impacto para los futbolistas puede ser notable. En un partido de máxima exigencia, los jugadores ventilan mucho más aire que una persona en reposo. Eso significa que, si hay humo o partículas finas, también inhalan más contaminantes.
Además, si se combina con humedad y calor, el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo extra para regular la temperatura. Esto puede aumentar la fatiga, reducir la recuperación entre esfuerzos, favorecer la deshidratación y hacer más difícil mantener un ritmo alto durante 90 minutos o una posible prórroga.
¿Quién estaría mejor adaptado: España o Argentina?
No hay una respuesta absoluta, porque la adaptación depende más de cada jugador, su club, su preparación y los días de aclimatación que de la nacionalidad. Pero, si hablamos de condiciones de calor húmedo y ambiente pesado, Argentina podría tener una ligera ventaja ambiental: buena parte del país, especialmente el área de Buenos Aires y la región central, está acostumbrada a veranos cálidos y húmedos.
España está muy acostumbrada al calor intenso, pero en muchas zonas ese calor suele ser más seco que el de Nueva York en verano. Además, una atmósfera cargada de humedad y humo puede ser especialmente incómoda para equipos que buscan mucha presión, circulación rápida y esfuerzos repetidos.
Dicho esto, si la lluvia limpia el aire antes del partido y la temperatura se queda alrededor de los 24-27 ºC, el factor meteorológico sería exigente pero no extremo. La clave estará en la calidad del aire real el domingo y en si las tormentas se acercan al estadio durante el encuentro.
Los graves incendios de Canadá, los responsables de ese humo
El humo que ha llegado a Nueva York procede sobre todo de los incendios forestales activos en Canadá, especialmente de zonas del centro y este del país, con especial protagonismo de Ontario, además de focos en provincias como Manitoba y Saskatchewan. La NASA señala que, a mediados de julio, había casi 850 incendios activos en Canadá, de los cuales más de 180 ardían en Ontario.
La situación se ha agravado por las condiciones cálidas y secas de las últimas semanas. Tras un inicio de temporada más lento, la actividad de incendios repuntó a finales de junio y volvió a niveles cercanos a la media de los últimos 25 años. El problema es que muchos de esos fuegos están en áreas remotas y boreales, donde pueden arder durante días o semanas y generar enormes columnas de humo.
Ese humo ha sido transportado hacia el sur y el este por los vientos dominantes, alcanzando primero zonas de los Grandes Lagos y después el noreste de Estados Unidos./ElTiempo.Es
