MUNDO
17 de julio de 2026
Europa: ya son casi 12.000 las muertes por la ola de calor
La suma de balances nacionales y sistemas de vigilancia sanitaria sitúa cerca de 12.000 las muertes adicionales o atribuibles al calor en Europa durante la ola de finales de junio, con Alemania, Inglaterra y Gales, Bélgica, Francia, España y Países Bajos entre los países más afectados
Las muertes por la ola de calor en Europa rozan ya las 12.000 si se suman los principales balances oficiales y científicos nacionales publicados tras el episodio extremo de finales de junio, una cifra que confirma el fuerte impacto sanitario de unas temperaturas excepcionales en buena parte del continente.
El cálculo no procede de un recuento europeo único y homogéneo, sino de la agregación de estimaciones nacionales de exceso de mortalidad o de defunciones atribuibles al calor. Aun así, las fuentes primarias disponibles apuntan a una misma conclusión: la ola de calor ha provocado una sobremortalidad excepcional, especialmente entre las personas mayores.

Un balance provisional
EuroMOMO, la red europea de vigilancia de mortalidad apoyada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud, ha confirmado un aumento de la mortalidad en las semanas 26 y 27 de 2026 en los países participantes. La subida se observa principalmente en los grupos de edad superiores a 45 años y afecta a varios países europeos.
Los datos de las semanas más recientes deben interpretarse con cautela
“Los datos de las semanas más recientes deben interpretarse con cautela”, advierte la propia plataforma, porque los ajustes por retrasos de registro pueden ser imprecisos. Esa advertencia es clave para leer el balance: las cifras disponibles permiten medir la magnitud del impacto, pero no equivalen siempre a un certificado individual de muerte causada directamente por calor.
La ola de calor se concentró especialmente en la semana del 22 al 28 de junio, aunque en algunos países los efectos se extendieron desde mediados de mes hasta los primeros días de julio. En ese periodo, distintos sistemas nacionales de vigilancia registraron aumentos muy elevados de mortalidad, coincidiendo con temperaturas anómalas y noches muy cálidas.
La suma aproximada de los principales balances disponibles sitúa el impacto cerca de las 12.000 muertes. Alemania aporta la cifra más alta, con unas 5.100 muertes atribuibles al calor; Inglaterra y Gales suman unas 2.200 durante la ola de junio; Bélgica registra 1.747 muertes adicionales; Francia documenta un aumento notable de decesos durante la canícula; España recoge 937 defunciones atribuibles a temperatura en junio, y Países Bajos estima 911 muertes por encima de lo esperado.
La comparación entre países exige prudencia porque las metodologías no son idénticas. Algunos sistemas calculan exceso de mortalidad por todas las causas; otros estiman defunciones atribuibles a temperatura; y otros combinan datos meteorológicos, sanitarios y modelos de atribución. En todos los casos, el calor actúa a menudo como un factor que agrava enfermedades previas.
Esta diferencia metodológica no reduce la gravedad del episodio. Al contrario, muestra que el calor extremo mata de forma indirecta y silenciosa: no siempre aparece como causa inmediata en los certificados de defunción, pero sí se refleja en los modelos de mortalidad cuando las defunciones observadas superan claramente las esperadas.
Los países más afectados
Alemania aparece como el país con el balance más elevado entre las fuentes primarias revisadas. El Robert Koch-Institut estima que la fase de calor iniciada a mediados de junio ha causado alrededor de 5.100 muertes atribuibles al calor en lo que va de año, más de 4.300 de ellas solo en la última semana del mes. La Oficina Federal de Estadística, Destatis, también ha constatado una subida muy marcada de la mortalidad durante la última semana de junio.
Las defunciones en Alemania durante la semana del 22 al 28 de junio fueron un 32 % superiores a la mediana de los cuatro años anteriores
“Las defunciones en Alemania durante la semana del 22 al 28 de junio fueron un 32 % superiores a la mediana de los cuatro años anteriores”, según los datos provisionales de Destatis. El incremento coincidió con una semana de temperaturas medias muy elevadas, lo que refuerza la asociación entre el episodio térmico y el aumento de muertes observado.
En Inglaterra y Gales, un análisis de Met Office, Imperial College London y la London School of Hygiene & Tropical Medicine estima alrededor de 2.200 muertes relacionadas con el calor durante la ola de junio, entre el 18 y el 28 de junio. El mismo trabajo calcula unas 550 muertes adicionales durante la ola de mayo.
Bélgica ha publicado uno de los balances más claros. El instituto Sciensano cifra en 1.747 las muertes adicionales registradas entre el 18 de junio y el 1 de julio, lo que supone una sobremortalidad del 47,8 % respecto al número esperado. Valonia fue la región más afectada, con un exceso de mortalidad especialmente elevado.
En Francia, Santé publique France ha informado de un aumento del número diario de personas fallecidas desde el 23 de junio, sobre la base de datos iniciales no consolidados. Durante los días más duros del episodio se registraron más de 1.200 fallecimientos por todas las causas el 24 de junio y más de 1.400 diarios los días 25 y 26.
La agencia sanitaria francesa ha precisado que estas cifras son preliminares y que el registro puede infraestimar el impacto real, porque la vigilancia reactiva depende de certificados electrónicos de defunción y no recoge de inmediato todos los fallecimientos. Aun así, el aumento observado confirma un impacto sanitario notable durante la canícula.
En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria del Instituto de Salud Carlos III recoge 937 defunciones atribuibles a temperatura en junio de 2026. MoMo calcula estas cifras mediante modelos que cruzan mortalidad observada, mortalidad esperada y efecto de la temperatura, por lo que se trata de una estimación epidemiológica.
En Países Bajos, el RIVM estima alrededor de 911 muertes más de las esperadas entre el 22 de junio y el 5 de julio: 586 durante la semana del 22 al 28 de junio y 325 en la semana posterior. El instituto considera probable que el calor haya desempeñado un papel relevante, aunque no se conozca la causa exacta de cada fallecimiento.
El coste del calor extremo
La mortalidad se concentra sobre todo en la población de más edad. EuroMOMO detecta el aumento principalmente en grupos adultos y mayores, mientras que los sistemas nacionales muestran un impacto particularmente intenso en personas de 65, 75 u 80 años o más, según la clasificación empleada en cada país.
El calor extremo agrava patologías cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas
“El calor extremo agrava patologías cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas”. Por eso muchas muertes vinculadas a estos episodios no se registran como golpes de calor, sino como descompensaciones de enfermedades previas. Esta característica convierte el calor en un riesgo sanitario silencioso, especialmente peligroso cuando se prolonga durante varios días.
El grupo científico World Weather Attribution ha concluido que las emisiones de combustibles fósiles han agravado rápidamente las olas de calor europeas en las últimas décadas. Su análisis señala que, en Francia, Alemania, Italia, España y el sur de Inglaterra, las temperaturas alcanzaron valores entre 5 y 12 °C por encima de lo habitual.
El informe científico de World Weather Attribution considera que, en la región estudiada, esta ola de calor ha sido la más severa jamás registrada. También concluye que temperaturas como las observadas en 2026 habrían sido prácticamente imposibles en junio en el clima de 1976 y que las noches cálidas actuales son mucho más probables que hace unas décadas.
Las noches cálidas son uno de los factores más relevantes para la salud. Cuando las temperaturas no descienden lo suficiente, el organismo no logra recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día. Este efecto aumenta el riesgo de mortalidad en personas mayores, enfermos crónicos, trabajadores al aire libre y población que vive en viviendas mal aisladas o sin refrigeración.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido de que Europa se calienta a un ritmo superior al promedio global y de que los episodios de calor extremo son ya una amenaza recurrente para la salud pública. La OMS insiste en reforzar los planes de acción frente al calor, los sistemas de alerta temprana y la protección de los grupos vulnerables.
El balance provisional de finales de junio confirma que el calor extremo ya es uno de los riesgos climáticos más mortales para Europa. Aunque la cifra definitiva podrá ajustarse conforme se consoliden los registros nacionales, los datos disponibles sitúan las muertes adicionales o atribuibles al calor cerca de las 12.000 en los principales países afectados.
La crisis deja una conclusión sanitaria clara: contar las muertes ya no basta. Europa necesita reducir la exposición al calor, adaptar viviendas y ciudades, proteger a las personas vulnerables y reforzar unos sistemas sanitarios que afrontan veranos cada vez más extremos por el avance del cambio climático./EcoAvant.
