ARGENTINA
23 de abril de 2026
En Argentina 6 de cada 10 chicos son pobres y crece la alarma por la alimentación
Un informe de la Universidad Católica Argentina reveló que el 53,6% de niños y adolescentes vive en la pobreza y que casi el 30% no come regularmente. Aunque hubo una leve mejora en los indicadores, persisten desigualdades estructurales.
La pobreza infantil en la Argentina continúa en niveles críticos y expone una de las caras más persistentes de la crisis social. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, el 53,6% de los niños y adolescentes vive en situación de pobreza, mientras que la indigencia alcanza al 10,7%, en un contexto donde las mejoras recientes no logran revertir las privaciones estructurales.
El dato más alarmante está vinculado a la alimentación: casi 3 de cada 10 chicos no acceden a una comida adecuada de forma regular, lo que refleja un nivel de inseguridad alimentaria que se consolida incluso en escenarios de leve recuperación económica. Lejos de tratarse de un fenómeno coyuntural, el informe advierte que la pobreza en la infancia presenta un carácter persistente y desigual, con fuertes brechas según territorio, nivel socioeconómico y acceso a servicios básicos.
Una mejora estadística que no cambia la realidad
El trabajo de la UCA señala que, en comparación con los picos registrados en los últimos años, hubo una leve reducción de la pobreza infantil, lo que podría interpretarse como un dato positivo en términos estadísticos. Sin embargo, ese descenso convive con una situación social todavía frágil, en la que millones de chicos continúan creciendo en condiciones de vulnerabilidad.
La combinación de ingresos insuficientes, empleo precario en los hogares y dependencia de asistencia estatal configura un escenario en el que la mejora de los indicadores no se traduce necesariamente en una mejora real de las condiciones de vida. En otras palabras, baja la pobreza medida por ingresos, pero se mantienen —e incluso se profundizan— otras carencias. En ese marco, el informe también advierte sobre déficits en áreas clave como salud, nutrición y acceso a servicios, lo que refuerza la idea de una pobreza más compleja que excede lo estrictamente económico.
Desigualdad territorial y alerta en el interior
Uno de los ejes más relevantes del diagnóstico es la desigualdad territorial. Si bien el informe difundido no desagrega por regiones, distintos relevamientos coinciden en que el impacto es más fuerte en el norte del país, mientras que en áreas metropolitanas y regiones como el centro —donde se ubica Córdoba— los indicadores también muestran niveles elevados, aunque con matices.
Esa disparidad refleja una Argentina fragmentada, donde las condiciones de desarrollo dependen en gran medida del lugar de nacimiento. En ese contexto, la pobreza infantil se consolida como un problema estructural que atraviesa generaciones.
El fenómeno, además, se vincula con una creciente dependencia de comedores escolares y comunitarios, que funcionan como red de contención frente a la falta de ingresos suficientes en los hogares. En perspectiva, el informe de la Universidad Católica Argentina deja una advertencia clara: aun cuando los indicadores muestren cierta mejora, la situación de la infancia sigue marcada por privaciones profundas y persistentes, lo que plantea desafíos de largo plazo para la política social y económica. /Perfil.
