Martes 31 de Marzo de 2026

  • 24.5º

ARGENTINA

31 de marzo de 2026

Ataque en Santa Fe: confirman que el adolescente que mató a un compañero estaba bajo tratamiento psicológico

Néstor Oroño, abogado que representa a la familia del agresor, el adolescente había atravesado episodios de autolesiones y presunto hostigamiento escolar.

Los abogados del padre del adolescente de 15 años que protagonizó el ataque en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, y mató a un alumno de 13 años e hirió a otros dos, aseguró que el chico había atravesado situaciones de hostigamiento escolar y que estaba bajo tratamiento psicológico.

"Estaba bajo tratamiento psicológico, no psiquiátrico, y se había infringido autolesiones en el brazo en una oportunidad, no fue reiterado", precisó Mariana Oroño, también integrante del equipo legal, en declaraciones a C5N.

En la misma línea, Néstor Oroño describió al adolescente como "una persona introvertida, que pasaba mucho tiempo frente a la computadora y tenía muy pocos amigos", y sostuvo que no había señales previas que hicieran prever un hecho de estas características: "Hablamos por boca del padre: no había síntomas ni alarma", agregó.

Sin embargo, esta versión contrasta con otros testimonios. Carmen, madre de un estudiante que compartía curso con el adolescente, relativizó la hipótesis del bullying y señaló la existencia de "problemas familiares".

Desde la defensa también confirmaron que los padres del joven están atravesando un proceso de separación, motivo por el que la madre reside en Santa Fe y el padre en Entre Ríos: "No tenía contacto físico habitual con su papá por la distancia, pero sí mantenían comunicación telefónica", indicaron.

A pesar de estos antecedentes, el abogado insistió en que "nada hacía prever un episodio de esta violencia". También señaló que ambos padres se encuentran "muy golpeados y devastados" por lo ocurrido.

Masacres escolares en la Argentina: los casos de "Pantriste" y "Juniors"

Dos de los casos más impactantes de violencia escolar en Argentina ocurrieron en la provincia de Buenos Aires y dejaron una marca profunda: el ataque de “Pantriste” en Rafael Calzada en 2000 y la masacre de “Juniors” en Carmen de Patagones en 2004.

Ambos episodios ocurrieron dentro de las escuelas, estuvieron atravesados por situaciones de bullying, acoso y terminaron con arias víctimas fatales. En los dos casos, los responsables fueron declarados inimputables.

El caso “Pantriste”: un muerto y un herido en Rafael Calzada

El 4 de agosto de 2000, Javier Romero, de 19 años, asesinó a balazos a un compañero de colegio e hirió a otro a la salida de una escuela en Rafael Calzada, partido de Almirante Brown.

El adolescente era alto, flaco y desgarbado, por lo que sus compañeros lo habían apodado “Pantriste” en alusión al personaje infantil.

Aquel día, Romero llevó un revólver Pasper calibre 22 que le había sacado a su mamá y permaneció cinco horas armado dentro del colegio. Cuando él y sus compañeros terminaron la jornada escolar, se paró en la vereda, gritó “me voy a hacer respetar” y comenzó a disparar.

Mauricio Salvador, de 16 años, recibió un disparo en la cabeza y murió dos días después en el hospital Fiorito de Avellaneda. A Gabriel Ferrari, de 18, una bala le atravesó la cabeza por detrás de una oreja, pero sobrevivió.

Romero disparó varias veces contra todos los alumnos y luego se escapó a las corridas. En su fuga, arrojó el arma a un arroyo cercano.

Poco después, la madre de Romero lo entregó y fue detenido en la casa de su primo.

A la espera del juicio, Romero estuvo preso en la comisaría de Rafael Calzada, luego en el penal de Sierra Chica y por último en Dolores.

Romero fue juzgado en 2003, pero el Tribunal Oral N° 6 de Lomas de Zamora lo absolvió y lo declaró inimputable al considerar que no comprendía la criminalidad de sus actos. Ante esto, ordenaron su internación y tratamiento psiquiátrico.

El caso “Juniors”: la primera masacre escolar de América Latina

El 28 de septiembre de 2004, Rafael “Juniors” Solich, de 15 años, ingresó armado al aula de la Escuela Media N° 2 “Islas Malvinas” y abrió fuego contra sus compañeros. El caso se conoce como “la masacre de Carmen de Patagones”.

Adentro del aula, el adolescente se paró frente al pizarrón, sacó un arma y vació el cargador de una pistola Browning 9 milímetros que pertenecía a su padre, un suboficial de Prefectura Naval.

Juniors mató a tres compañeros: Federico Ponce, Sandra Núñez y Evangelina Miranda, quienes murieron dentro del aula.

Otros cinco resultaron heridos: Natalia Salomón, Cintia Casasola, Nicolás Leonardi, Rodrigo Torres y Pablo Saldías, quien pasó tres días en coma, perdió un riñón y el bazo. Todos tenían entre 15 y 16 años.

El ataque terminó cuando Danto, su único amigo, lo empujó y logró reducirlo.

Tras ser detenido, Juniors le dijo a la jueza: “No me di cuenta de lo que hice, se me nubló la vista y disparé”. Durante la investigación, alegó episodios de bullying. Los peritos que lo entrevistaron sostuvieron que su vida estuvo marcada por violencia familiar y desprecio hacia los demás.

La Justicia lo declaró inimputable por su edad. El adolescente pasó por institutos de menores y centros psiquiátricos. Actualmente, su paradero se mantiene bajo reserva judicial.

COMPARTIR:

Comentarios

Los comentarios se envían y quedan pendientes de moderación.

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.