Se llevó a la tumba las claves para acceder a 189 millones de dólares y su mujer pide perdón con un libro
Gerald Cotten murió sin revelar las contraseñas de 76.000 clientes y sus 215 millones de dólares canadienses. Su mujer, Jennifer Robertson, cuenta cómo debió enfrentar a los inversores que habían perdido todo, sin saber cómo acceder a la computadora de su marido, ni la estafa que ocultaba